domingo, 18 de abril de 2010

Un paseo por el Retiro







Un paseo por el retiro

Esa tarde fuimos a dar una caminata con mi mujer, partimos desde El Barrio de la Elipa que es donde vivimos al parque del retiro un buen par de kilómetros.
Esta actividad la adoptábamos para distraernos, hacer ejercicio y combatir nuestra vida rutinaria y sedentaria. En la calle el día estaba agradable había un tímido sol y aunque estaba anunciada lluvia era típico este clima en el mes de Abril ideal para salir a caminar, bajamos por Marques de Corbera pasamos por el Pirulí de la TVE continuamos hasta O`Donnell hasta llegar a la calle Alcalá y finalmente a nuestro destino que era el parque de El Retiro, llegados a este nos sentamos a descansar en un banco en una de las tantas calles que tiene el parque.
Pasaban hombres trotando otros en bicicleta parejas de la mano paseando y otras en patines lineales que por cierto hay que tener un equilibrio de malabarista para tenerse en pie prefiero los de cuatro ruedas soy de la vieja escuela. Distraído en mis pensamientos o comederas de coco como lo llamo yo pensamientos de urbanita como si saldremos pronto de la crisis, qué si he enviado todos mis presupuestos, que los repuestos de la furgoneta etc. etc. sumido en mis divagaciones siento a mi mujer llamándome por mi nombre y me dice mira ese chico cuál le digo yo, ese medio gordito de gafas el de los mofletes colorados ahh le digo yo si dime, ella me cuenta que ha llegado hace un rato, entusiasmado se sentó en la hierba del parque abrió su mochila saco un casco, unas rodilleras y finalmente saco unos flamantes patines lineales creo yo que comparados para la ocasión y se los puso muy entusiasmado el chico se puso en pie con mucha dificultad se notaba que sabia poco o nada sobre montar en patines lienales como dije antes hay que tener licencia de circense para ponerse tales artefactos en los pies, el chico miraba pasear a las parejas cogidas de la mano sobre sus patines y le brillaban los ojos a través de sus gruesas gafas de pasta , pero note que a medida que pasaba el tiempo este los empezaba a mirar con nostalgia cada vez que miraba su reloj su mirada se iba transformando casi en sincronía con el tiempo ya que el cielo se obscureció poco a poco con unas nubes gordas llenas de agua, empezó a llover y el chico se sentó nuevamente en la hierba abrió su mochila se saco lentamente los patines, rodilleras y el casco. Era evidente que lo habían dejado plantado cogio su mochila y se fue caminando, el agua caía sobre el mientras se alejaba lentamente. Mi mujer me dice pobrecito que pena me ha dado, tengo ganas de llorar yo la consuelo con un ya encontrara su chica ideal una que no se avergüence por su cara de empollon y chico bueno. Y pienso para mi no se si nuestro amor durara eternamente pero en este preciso instante yo lo creo así, cogi a mi mujer de la mano hasta llegar a nuestra casa, ya no llovía en Madrid y el cielo se abría dejando pasar unos rayos de luz.